Le Pen sacude los pilares de Francia: ¿Podría estar al mando después de esta victoria?

Nadie lo habría imaginado, pero el partido de Marine Le Pen

La escena política de Francía está viviendo algo inesperado: el partido Reagrupamiento Nacional (RN), liderado por Marine Le Pen, ha causado grandes sorpresas en las últimas elecciones legislativas. Con más del 33% de los votos y liderazgo en 233 circunscripciones, hay quien dice que podría marcar un antes y un después en la política del país, aunque todavía falta confirmar los resultados definitivos.

Jordan Bardella, quien fue elegido por Le Pen como número uno para ser primer ministro, ha llamado este resultado de inapelable. Según algunas estimaciones, es posible que el RN esté cerca de alcanzar la mayoría absoluta, algo que se decidirá en la segunda vuelta de votaciones. Pero hay que tener cuidado con estas predicciones, que a veces cambian.

La maracada huella del Reagrupamiento Nacional en la política

Bardella, esquivando a la prensa, prometió respetar la presidencia de Emmanuel Macron pero sin dejar de lado los ideales de su partido. Esto podría significar que se viene una convivencia bastante interesante entre la Presidencia y la nueva fuerza política en la Asamblea Nacional.

En lo que toca a la participación en estas elecciones, llegó al 65%, un número que recuerda a los tiempos de 1981 y que muestra que la gente está volviendo a interesarse por la democracia y la posibilidad de un cambio real frente al macronismo. Marine Le Pen ya ha llamado a sus votantes a pasar a la acción en la segunda vuelta el 7 de julio, esperando que consigan una mayoría que haga a Macron considerar a Bardella para primer ministro.

Qué le depara el futuro a Francia y la estrategia de Reagrupamiento Nacional

Aunque las cosas van bien, al RN todavía le queda para asegurar su posición. La segunda vuelta es clave y tanto Bardella como Le Pen saben que una mayoría absoluta es fundamental para prevenir un estancamiento político, algo que no les convendría de cara a las elecciones presidenciales de 2027.

Este triunfo no solo muestra el cambio del RN, que antes se veía como un reto a los derechos fundamentales, sino que también refleja su esfuerzo por ser una alternativa política seria. Si Bardella llega a ser primer ministro, sería muy joven y eso mandaría un claro mensaje contra lo establecido.

Pero mientras tanto, hay que tomar toda esta información con pinzas hasta que tengamos los resultados finales. Es mejor seguir pendientes de sitios de confianza para saber qué es lo que pasa de verdad en este episodio tan importante para Francia.

Lo que pasa en Francia muestra cómo un partido que antes no era tomado muy en serio puede convertirse en protagonista, un reflejo claro de una democracia que está viva y que va cambiando según lo que quiere la gente. Y aunque las cosas puedan estar tensas, la promesa de un trabajo conjunto «respetuoso» entre Macron y el RN nos recuerda que, en democracia, siempre hay espacio para entenderse por el bien de todos.

El entusiasmo que se vio en las urnas, muy parecido al de hace décadas, nos dice que la democracia francesa está más activa que nunca. Y eso, al final de cuentas, es una buena señal.

«La alternancia en el poder es la respiración de la democracia», es una máxima que bien podría aplicarse al escenario político francés que se vislumbra tras la primera vuelta de las elecciones legislativas. Con un Rassemblement National (RN) liderando en las urnas, se percibe un aire de cambio que sopla con la fuerza de un vendaval. Este giro no es únicamente un posible cambio de guardia en el poder, sino también un reflejo de una sociedad que busca nuevas respuestas a viejas preguntas.

La victoria de RN, que podría traducirse en la designación del joven Jordan Bardella como primer ministro, simboliza no solo el fin de una era macronista sino también el triunfo de una estrategia de normalización política cuidadosamente orquestada. Marine Le Pen ha sabido reinventar un partido antes marginalizado por su retórica y asociaciones extremistas, en una fuerza política con aspiraciones de gobernar.

La segunda vuelta se presenta como un campo de batalla ideológico en el que cada voto será un soldado en la lucha por la mayoría absoluta. Con una participación que evoca tiempos de mayor implicación política, Francia se enfrenta a una encrucijada: seguir el camino marcado por Macron o virar hacia un rumbo que, hasta hace poco, parecía impensable.

Este escenario nos recuerda que, en democracia, ningún partido tiene el monopolio del poder y que, como decía el político italiano Giulio Andreotti, «Il potere logora chi non ce l’ha», el poder desgasta a quien no lo tiene. En este caso, el desgaste ha llevado a una oportunidad para el RN, que ahora se encuentra a las puertas de un poder que, durante años, parecía fuera de su alcance.

Deja un comentario