El intrigante secreto detrás de los nombres de los huracanes: «No es un proceso tan simple como crees»

Conoce cómo se le ponen nombres a los huracanes y por qué deberías prestar atención a este fenómeno durante su temporada.

La aparición del huracán Beryl en la península de Yucatán ha hecho que todo el mundo voltee a ver la temporada de huracanes una vez más. Beryl, que ya pasó por varios destinos del Caribe, ha mantenido a la gente pendiente de sus movimientos en redes y noticieros. Desde México, nos cuentan que va perdiendo fuerza, entonces hay esperanzas de que no sea tan duro con los sitios que ya ha tocado.

Esto llega poco después de que la tormenta tropical Alberto hiciera lo suyo. Alberto llegó con unas lluvias muy intensas que aunque fueron un lío, también aliviaron lugares que sufrían por la seca. Todo esto para decir que no hay que perder de vista que estamos en temporada de huracanes, y que hay que hacer caso a lo que digan los de protección civil y mantenerse al día con lo que pasa en el clima.

¿Te has preguntado cómo se les pone nombre a los huracanes? Bueno, todo empieza con la Organización Meteorológica Mundial (OMM) que está en Ginebra. Ellos tienen todo un sistema con listas de nombres, mitad de hombre, mitad de mujer, que se van usando por turno y se renuevan cada seis años. Y van en orden del abecedario según la lista que toque ese año.

Si un huracán causa un desmadre muy grande, cualquier país puede pedir que ese nombre se retire y no se vuelva a usar. Como pasó con los huracanes Hugo y Katrina, que ya no los vamos a ver por lo pesado que estuvieron. Esto de ponerles nombres a los huracanes viene desde el siglo XIX y ha cambiado mucho, como cuando decidieron añadir nombres de hombre en 1978.

Un aparece que sorprende de un estudio de 2014: dice que a lo mejor no tomamos tan en serio los huracanes con nombres de mujer y eso podría hacer que la gente no se prepare tanto y haya más daños. Entonces hay que recordar que lo importante es cuánto daño puede hacer el huracán, y no cómo se llama.

Cuando hay huracanes y tormentas, hay que estar bien informados y listos. Pensar bien en cómo protegernos puede hacer la diferencia entre estar a salvo o no. A la naturaleza le da igual cómo se llame la tormenta; lo que cuenta es estar preparados.

Es clave seguir las indicaciones de las autoridades y estar al día en la informacion. Puede que los huracanes sean un desafío, pero también nos hacen pensar en cómo nos llevamos con la naturaleza y qué está pasando con el cambio climático que parece que estos desastres están más fuertes.

Organizaciones como la OMM le echan ganas para que sepamos más y estemos seguros. Conocer por qué se les llama así a los huracanes también nos ayuda a entenderlos mejor.

Para cerrar, estaría bueno saber qué opina la gente: ¿Crees que cómo nombramos a los huracanes Cambia cómo nos preparamos para ellos?

«La naturaleza tiene una gran capacidad para sorprendernos, pero también para recordarnos nuestra fragilidad», decía el poeta italiano Giacomo Leopardi. La llegada del huracán Beryl a tierras mexicanas es un nuevo recordatorio de que, frente a la fuerza de la naturaleza, nuestra única salvaguarda es la prevención y la información. A pesar de que a veces la naturaleza nos brinda alivio a través de fenómenos como las lluvias que alivian la sequía, también nos enfrenta a desafíos extremos como los huracanes, que nos obligan a estar alerta y preparados.

Es interesante notar cómo la nomenclatura de los huracanes, que puede parecer un detalle menor, tiene un impacto en la percepción del riesgo. La investigación que sugiere que los huracanes con nombres femeninos podrían ser subestimados es un llamado a reflexionar sobre cómo algo tan simple como un nombre puede influir en nuestras acciones y preparación ante desastres naturales.

Por tanto, más allá de curiosidades sobre los nombres de los huracanes, el mensaje es claro: debemos enfocarnos en la magnitud del fenómeno y seguir rigurosamente las indicaciones de las autoridades. Compartir ciencia y conocimiento es, sin duda, compartir la posibilidad de salvar vidas.

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